domingo, 28 de junio de 2015

Fechas de encuentro de Semilij

Queridos lectores y lectoras, hemos realizado la actualización de las fechas de octubre y noviembre.


Gracias por estar pendiente de las actividades de Semilij. Varias personas nos han contactado porque quieren vincularse a nuestro Seminario; por esta razón, a continuación publicamos los horarios y lugares en los que nos encontraremos este segundo semestre del año 2015. Nuestro grupo es abierto, así que las personas interesadas en la literatura infantil y juvenil colombiana, la lectura y la formación de lectores son bienvenidas.

Estamos manejando dos espacios de encuentro: el Centro Cultural Comfandi y el Restaurante El Globo. Junto con Comfandi, una vez al mes, estamos llevando a cabo el encuentro “Comunidades Lectoras” para éste se prepara con antelación una lectura teórica que se encuentra en su Centro de documentación y nos encontramos a dialogar sobre ésta.

Fecha
Actividad
Lugar de encuentro
Junio 27
2:00 a 3:30 pm. Conversatorio: “Inventar el futuro”. En: La lectura en los jóvenes: cultura y respuesta. (Charles Sarland)
Modera: Maday Rivera
3:30 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia
Julio 11
2:00 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
El Globo. Calle 4A # 34 – 20. Cali, Colombia
Julio 25
2:00 a 3:30 pm. Conversatorio: “Algunas lecciones que podemos aprender de Oprah, Harry Potter e Internet”. En: Manual de la lectura en voz alta. (Jim Trelease).
Modera: Diego Marín
3:30 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia
Agosto 8
2:00 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
El Globo. Calle 4A # 34 – 20. Cali, Colombia
Agosto 29
2:00 a 3:30 pm. Conversatorio: “La simbolización y el relato: poderes y límites” En: El arte de la lectura en tiempos de crisis (Michele Petit).
Modera: Alice Castaño
3:30 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia
Sept. 12
2:00 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
El Globo. Calle 4A # 34 – 20. Cali, Colombia
Sept. 26
9:00 a.m. a 12:30 pm. y de 2:00 a 5:00 p.m.
Taller de lectura en voz alta
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia
Oct. 21
6:00 a 8:00 p.m. Reunión Semilij
El Globo. Calle 4A # 34 – 20. Cali, Colombia
Oct. 24
2:00 a 3:30 pm. Conversatorio: El derecho a leer y a escribir (Silvia Castrillón)
Modera: Martha Rengifo
3:30 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia
Nov. 11
6:00 a 8:00 p.m. Reunión Semilij
El Globo. Calle 4A # 34 – 20. Cali, Colombia
Nov. 28
2:00 a 3:30 pm. Conversatorio: El promotor de lectura en tiempos aciagos escribir (Luis Bernardo Yepes)
Modera: Silvia Valencia
3:30 a 5:00 p.m. Reunión Semilij
Centro Cultural Comfandi.
Calle 8 #6-23. Cali, Colombia


¡Los esperamos!

miércoles, 20 de mayo de 2015

IX SEMINARIO-TALLER DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: Intercambio de saberes sobre género en la LIJ colombiana

Este 23 de mayo de 2015 tendremos en el Centro Cultural Comfandi el IX seminario - taller de LIJ: Intercambio de saberes sobre género en la LIJ colombiana, con la paticipación de Simone Accorsi, docente de la Universidad del Valle, donde además participa del área de investigación: literatura, género y discurso. Además, como ponente de SEMILIJ tendremos a Paola Andrea Moreno. 

Para quienes estén interesados en asistir el programa es el siguiente: 

10: 00 a.m. a 1:00 p.m. 

¿Qué es eso de "género"?  por Simone Accorsi. 
Perspertiva de género y LIJ: un acercamiento a la imagen femenina en seis obras de LIJ colombiana. 

2:00 a 5:00 p.m. 

Taller de profundización, a cargo de SEMILIJ.  

Lugar: centro Cultural Confandi 3 Piso. 
Dirección: Calle 8  No. 6-23
Fecha: Sábado 23 de mayo de 2015
Horario: 10:00 a.m. a 5:00 p.m.
Entrada libre. 

Mayores informes: Tel: 3340000 ext. 1312, 1314. 

martes, 25 de noviembre de 2014

VIII Seminario de Literatura Infantil y Juvenil: “Intercambio de saberes sobre género en la LIJ colombiana”






Esta investigación indaga sobre la construcción de los personajes femeninos en nueve obras de la Literatura Infantil y Juvenil colombiana, teniendo en cuenta que las historias dirigidas al público infantil recrean una imagen ejemplarizante de lo femenino y masculino, reproduciendo a través de los personajes las características de lo que la sociedad considera debe ser un niño o una niña.
   
Este trabajo se realiza a partir de los intereses comunes de un colectivo de docentes, bibliotecarios y autores del género de la ciudad de Cali, quienes desde 2010 conforman el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil (Semilij) y  han emprendido un trabajo voluntario de investigación alrededor de la LIJ Colombiana, motivados por los grandes vacíos que la academia deja en este género y por el desconocimiento generalizado en cuanto la producción local.

En esta oportunidad, las integrantes Paola Andrea Moreno y Maday Rivera Correa presentarán los avances de la investigación en curso sobre el género en la LIJ, contando con la participación de la escritora Adriana Carreño Castillo, ganadora del V Premio de literatura Infantil Barco de Vapor  2012 por su obra “Una carta para Luciana”.

El seminario-taller se llevará a cabo el sábado 29 de noviembre de 2014 a partir de las 9:30 a.m. hasta las 5:00 p.m. En la mañana se realizarán las conferencias y en la tarde se compartirá un taller diseñado por Semilij en las instalaciones del Centro Cultural Comfandi.

miércoles, 8 de octubre de 2014

LITERATURA JUVENIL Y PROMOCIÓN DE LECTURA. El lugar del promotor. La escuela I.



Si hemos sido juiciosos hasta ahora debemos convenir en algo. La literatura juvenil no es propiamente lo que las editoriales signan como tal. No, se trata de un territorio de frontera en donde se puede encontrar una amplia gama de publicaciones, desde Cuentos en verso para niños en verso hasta Shakespeare; desde Mark Twain hasta Cincuenta sombras de Gray. La razón de las generalizaciones se halla en un error común, la asunción de que a determinadas edades se gusta de determinados libros. Esta categorización de libros por edades es propia del aparato mediador más grande que existe, la escuela.

No podemos olvidar que los niños y adolescentes por lo general no pueden adquirir libros por sí mismos, así que sus gustos e intereses son mediados por sus padres. ¿A quién acuden, en inmensa mayoría, los padres para determinar cuáles son los libros más adecuados para sus hijos en su desarrollo lector? A la escuela. Ante todo cuando muchos padres no son lectores por sí mismos.

La escuela ha detentado un lugar cada vez más preponderante en la mediación entre el mundo real y las etapas de desarrollo; es en ella en quien se ha descargado la responsabilidad de educar en nuestro tiempo. Al punto de que si un niño es maleducado o simplemente grosero los padres no suelen mirarse a sí mismo, miran a los docentes y a la institución escolar en general. Esto aún es más evidente en la escuela secundaria.


Ya lo decía Pennac en su célebre ensayo Como una novela. Mientras los niños son pequeños y se encuentran en el seno familiar, los padres buscan las bibliotecas públicas e incluso van a librerías con los pequeños a buscar las publicaciones adecuadas para ellos. Son los padres entonces los primeros mediadores, pero al llegar a la edad escolar las orientaciones, la mediación tiene lugar en el colegio. Los padres no suelen discutir, se acogen a las decisiones de los profesores y rectores, las decisiones institucionales. Aquí hay un divorcio de objetivos, puesto que la escuela busca formar, no en gustos lectores, sino en competencias básicas que permitan a los niños y jóvenes enfrentarse a una amplia variedad de textos y, no lo podemos negar, a entregar a los lectores en formación aquello que podemos denominar el canon. Dicho de otra forma, aquellas lecturas que han sido, y son, indispensables en la formación del pensamiento occidental. No podemos discutir la labor que en esto tiene la escuela. No podemos discutir las razones que llevan a los padres a entregar estos procesos de formación a las instituciones educativas. Discutimos en cambio la labor que tienen, que han tenido que asumir los docentes en las escuelas.


En los primeros años de formación, en lo que podemos llamar preescolar y primaria, el acceso a los libros, al material escrito, se halla principalmente guiado por la lúdica, por el aprehendizaje del gusto. Los docentes leen en voz alta, discuten, inventan canciones, proponen interpretaciones a los libros álbum y libros ilustrados, brindan herramientas para que los chicos se apropien de las lecturas. El acceso a la secundaria tiene otro sabor. Se espera que los alumnos hayan accedido a las claves básicas de la decodificación, interpretación y análisis crítico, es entonces cuando se enfrentan, se considera que son capaces de enfrentarse, a los análisis de obras más “duras”. Hacen así su ingreso obras cumbres del pensamiento occidental, El doctor Jekyll y Mr. Hide, El señor de las moscas, El gigante egoísta. Los libros entonces no son mediados en virtud de su valor estético intrínseco, si no de la capacidad de análisis que el lector en formación pueda tener al enfrentarse a ellos. También sucede, de manera casi imperceptible, que se olvidan de los juegos de palabras, la poesía, el goce de la representación y el drama. El papel del mediador cambia de manera drástica, el goce es dejado a un lado, es el lugar de la crítica, de la inferencia, de la construcción de sentido en virtud de X o Y teoría. No nos malentendamos, estos elementos ayudan a que los lectores puedan sacar otros elementos en los que las obras literarias se hallan inmersos, pero el mediador toma un papel más duro, el de juez, el de evaluador. Así el libro se convierte en un conjunto de datos de los cuales se debe poder sacar algo de utilidad, y que va mucho más allá de la moraleja, del deber ser.


Son estas circunstancias las que alejan a los mediadores de los adolescentes, porque a su vez estos se convierten en duros auditorios, sospechosos, repelentes. ¿Dónde está la trampa?, ¿cómo se va a evaluar?, ¿qué se espera que hagamos con esto que se nos entrega? El joven sospecha, y el mediador es comenzado a ver casi como un criminal, pues no es otra cosa que objeto de sospecha. ¿Dónde está entonces la trampa?


Si me permites la dilación, oh amable lector, retomaremos en una próxima entrada estos interrogantes.

martes, 7 de octubre de 2014

¿QUÉ ES LA LITERATURA JUVENIL? El aspecto del lector II

Foto de Nathalia Rivero, tomada de la página de Facebook de Riders

He de iniciar esta entrada con una generalización: hasta el lanzamiento de Harry Potter en 1997, no existía una literatura juvenil propiamente dicha. Existían libros para jóvenes, por supuesto, y libros que los jóvenes se habían apropiado. Pero no existía una literatura juvenil como tal.
Antes de continuar debo declarar que no me gusta Harry Potter, que me parece que el mundo que J. K. Rowling describe es demasiado deudor de Tolkien, y que de alguna manera toma sus mejores partes y las infantiliza sin pudor. Con todo esto, sin embargo, la serie de Harry Potter logró algo de lo que muy pocas obras pueden ufanarse, creció con sus lectores. Durante diez años Potter y sus amigos –quienes hacen todo por él- entretuvieron a los lectores, que enamorados de ese universo que se había expandido también con el trascurso de los años esperaron con paciencia a que fueran apareciendo los libros. Por supuesto podría alegarse que no es la única saga que ha hecho esperar a sus lectores. Se puede mencionar entonces la saga de la Fundación de Isaac Asimov, la infinita Dragonlance, la inacabable Dune e incluso a Sherlock Holmes. Sin embargo, gracias a la globalización y al mercadeo –no se puede omitir su participación en este fenómeno-, entre otras razones, ha sido unas de las pocas veces en la historia que un conjunto de lectores ha crecido a la par que su protagonista. Y no sólo crecieron de tamaño, sino que también lo hicieron como lectores. Eso implicó que debieron apoderarse de otras obras, de otros mercados, de otras sagas. Así, autores como Terry Gilliam y Neil Gaiman también vieron acrecentados el número de lectores, lectores que en muchos casos no habrían concebido al principio. Pero el fenómeno escapó del campo de la fantasía, porque no necesariamente (y esto lo olvidaron por mucho tiempo las editoriales) los jóvenes están necesitados de Fantasía. En Colombia, por ejemplo, estos lectores se apropiaron de la obra de Mario Mendoza, que escribe obras de carácter político y realista.
Es aquí donde debemos detenernos para recordar que el mercadeo ha creado un estereotipo de lo que debe leer un joven, pero el sujeto real escapa por mucho de esos débiles límites. Para ejemplificar este punto hablaré de un fenómeno que durante los dos últimos años, aproximadamente, se ha dado en Cali. Este fenómeno se llama Riders.
Riders nace, ya me corregirán ello, como una iniciativa de jóvenes y para jóvenes que un buen día deciden reunirse en un centro comercial para hablar de libros. No son fanáticos de una saga o de un autor en particular, sólo les gusta hablar de libros. Sin embargo ante la dispersión que ofrece un centro comercial deciden acercarse a la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero –Sí, esa que estuvo a punto de cerrar hace algún tiempo por falta de presupuesto departamental, porque así hacemos las cosas en Colombia- y se encuentran con un promotor de lectura que se reinventa bajo el pseudónimo de Spaguetti Morela Alfin y que no sólo les escucha sino que se convierte en una piedra de toque, un dinamizador del proceso juvenil. Seamos claro, John Jairo Navia -Spaguetti- no inventa Riders, lo que hace es sencillo, los escucha y se compromete con ellos.
En su página de Facebook sus integrantes –que oscilan entre los trece y los veinte años de edad- dan cuenta de sus escritos, sus intereses y, sí, sus lecturas. Estas últimas abordan a autores como Rick Riordan, J.K Rowling –por supuesto-, John Green, Edgard Allan Poe, William Shakespeare, Piedad Bonnet, Suzanne Collins, Stephen King – si hacen un conversatorio o evento sobre King me apunto sin resquemor alguno- y F. Scott Fitzgerald, solo por nombrar algunos.    
Así, el lector juvenil no es sólo aquel que consume lo que las editoriales y librerías ubican bajo el rotulo de juvenil sino que sus lecturas van más allá, mucho más allá.
Más aún, hay que hacer un alto, uno nuevo, y aclarar que el lector joven actual, no solo consume libros impresos, sino que los devora –principalmente ante sus altos precios- en formatos electrónicos, ya sea a través de tabletas, celulares, kindles o computadores. Por eso, las viejas encuestas acerca de hábitos lectores y de consumo ya no pueden detenerse en el número de libros que son adquiridos en las librerías, porque estas no pueden reflejar la actualidad del consumo cultural.  

Queda entonces preguntarse: Si bajo la égida de la literatura juvenil el mundo del mercadeo y la publicidad lanzan uno tras otro productos premasticados –hay muchos títulos y autores que brillan por sí mismo a pesar del mercado- bajo el signo de lo que los jóvenes consumirán, ¿cuál será entonces en papel del promotor de lectura? 
Tomado de: lecturasparatodos.blogspot.com

¿QUÉ ES LA LITERATURA JUVENIL? El aspecto del lector I

Portada de Los tres mosqueteros, publicada por Oveja negra. Uno de mis libros más recordados. 

Si bien la literatura juvenil es un concepto relativamente nuevo, no lo es el de literatura ni mucho menos el de joven. Entonces, ¿cómo era la literatura juvenil antes de la existencia de la literatura juvenil? Revisar este concepto es importante para que entendamos algunos de los comportamientos que se están dando en la actualidad en los campos editorial y de promoción de lectura.
Para poder realizar esta exploración tendremos que retrotraernos muchos años, quizás hasta el surgimiento de los folletines. ¿Por qué nos adentramos en los folletines? Porque los señores Dickens y Dumas cultivaron este tipo de novela que consistía en realizar entregas periódicas de las obras y que supusieron la necesidad de terminar en punta cada uno de los capítulos, para que una semana después los lectores ansiosos por saber que sucedía con sus héroes compraran el siguiente y el siguiente ad absurdum (si lo consideran un género muerto bien se puede observar las técnicas narrativas de autores como Arturo Pérez Reverté o G.R.R. Martin). Más allá del arte, innegable de estos autores, tenemos en ellos a los padres de la literatura por entretenimiento. Muchos de los grandes autores que los lectores de mi generación cultivamos y muchos de los que se tienen por imprescindibles –como Balzac- publicaron folletines.
Es de señalar que en ningún momento estos autores escribieron para un público exclusivo –aunque bien que sí conocían a su público y lo que ellos querían- sino para una masa hambrienta que esperaba semanalmente su dosis de ficción. Así nacieron obras como Los tres mosqueteros, Los hermanos Karamazov, Sandokán y Las aventuras de Pinocho, por nombrar solo algunos títulos.
Si bien en su momento los editores hicieron su agosto, fueron los lectores quienes en últimas eligieron que autores eran sus preferidos, de qué personajes querían saber más y cuáles eran los villanos más detestados. Este género, denostado en su momento, fue, como ya vimos, el padre de una gran generación de autores.
Lo mismo sucedió con mi generación y algunas generaciones anteriores. Las primeras obras que cayeron en mis manos –y muchos de quienes leen estas líneas se sentirán identificados- fueron Los tres mosqueteros y Sherlock Holmes y Veinte mil leguas de viaje submarino, que, o bien aparecían por entregas en suplementos dominicales o en tomos ilustrados que “aparecían” por múltiples razones en las casas, heredados de padres, abuelos o tíos, que ofrecían algunas de sus lecturas favoritas a los más pequeños.

No fue una literatura pensada para jóvenes –a muchos de ellos el estilo de Dickens o Balzac les parecerá demasiado rimbombante y descriptivo- sino que fueron los jóvenes –que fuimos y/o somos- quienes los elegimos como nuestros. Para muchos de los lectores de hoy en día el procedimiento ha sido similar, pero ese es un aspecto que continuaremos revisando en la próxima entrada (espero que esta apropiación folletinesca sirva para mantenerte pendiente, Oh amable lector).    
Tomado de: lecturasparatodos.blogspot.com